La danza apareció como una manera de preparar el espíritu y el cuerpo, principalmente los músculos del abdomen y la flexibilidad de la cadera, para facilitar el parto, convirtiéndose entonces en una verdadera celebración del vientre y del útero.
La danza árabe puede ser considerada como un sano deporte cuya finalidad es encontrar la armonía entre el cuerpo y la mente y cuyo medio para conseguirlo es la concentración y la relajación muscular en la parte inferior del tronco mediante movimientos circulares a diferencia de otros que suelen concentrarse en los músculos de las extremidades.
Los movimientos circulares de esta parte del cuerpo afecta a otras, fortaleciendo los músculos del abdomen, la parte inferior de la espalda y la pelvis. No cabe duda de que la danza es una forma de coordinación de los músculos. Y los nervios con la mente, por otra parte, cualquier forma de movimiento, tanto espontáneo como voluntario, al son de la música permite a la mujer sentirse sosegada, feliz y relajada. Además, la danza muestra una nueva faceta relacionada con la terapia, en esta época moderna, la ciencia médica utiliza la danza y la música como un medio terapéutico.
La razón se atribuye a que la danza requiere numerosos y diversos movimientos que exigen coordinación además de realizar un esfuerzo físico.En definitiva, la danza es una terapia eficaz para curar la depresión, las preocupaciones, el nerviosismo y la neurosis. El baile evita la artrosis debido a que armoniza la función de los músculos con la de los cartílagos y las articulaciones. Por lo tanto, la danza protege al cuerpo, evita dolores de lumbago, la debilidad de los huesos, las posibles inflamaciones de las vértebras de la columna y fortalece las articulaciones de la rodilla. El aparato digestivo, también mejora, pues se desbloquea la energía retenida debido a la tensión y se favorece el buen funcionamiento de los ovarios y del útero.
Esta danza desbloquea zonas habitualmente inmovilizadas y libera de las tensiones físicas y psíquicas En el ámbito psicológico, ocurren cambios sutiles, la mujer empieza a aceptar y apreciar su propio cuerpo va adquiriendo confianza en si misma, va desarrollando su personalidad convirtiendo en un ser único, porque la mujer experimenta con el una transformación total. La danza del vientre realza la feminidad de la mujer sin convertirla en un mero objeto de deseo.
Con la práctica habitual, se reduce de peso y cintura, se desarrolla la musculatura fina, se tonifican y fortalecen todos los músculos del cuerpo especialmente los del abdomen y muslos. Además, mejora el equilibrio, la postura y el caminar.Una practica que aporta armonía, sensualidad y expresividad a todos nuestros movimientos, mejorando la calidad de vida de cada mujer, siendo además un excelente tratamiento contra el estrés.


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